En épocas como la actual, en que todo se mueve a velocidades vertiginosas, puede paracer extraño elogiar una obra de ingenería en cuya construcción se invirtieron más de cuatro siglos. Pero a quien conoce por propia experiencia los obstáculos que hay que superar para la puesta en servicio de cualquier trabajo público, máxime si pertenece al sector de las obras hidraúlicas, no le sorprende lo más mínimo que los 72 kms. de La Real Acequia del Jarama, comenzada aproximadamente en 1562, no se finalizase hasta cuatrocientos años después.